La identidad disca en la comunidad LGBTI+

Por: Luis Fernando Cabrera Peñaloza*

Las personas con discapacidad, algunas, pues no todas abrazamos la identidad disca, socialmente somos reducidos a persona con discapacidad y no más. Pareciera que tener discapacidad nos blinda de que nuestras vidas se crucen con otras identidades en las distintas intersecciones. Hoy, a propósito de la reciente conmemoración del 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGBTI+, me refiero a aquellas personas con discapacidad que forman parte de esa otra comunidad y que, sin embargo, se olvidan de ellos. Mucho más allá de celebrar, en el Día del Orgullo se recuerda y se reitera la consigna de exigir igualdad y dignidad.  

 ¿Y tú para qué vas a la marcha? ¿Y si te pasa algo?, les preguntan a las PcD y al mismo tiempo me pregunto: ¿considerarán las personas con discapacidad pertenecientes a la comunidad LGBTI+ que las marchas también son espacios para ellas y ellos? y ¿esos espacios se pensarán un poco para ellas y ellos?

Debemos poner sobre la mesa la idea implantada en el imaginario colectivo de que si eres persona con discapacidad no tienes derecho a vivir una orientación sexual distinta a la dictada por la norma, me refiero a la norma social, porque las leyes a punta de luchas dolorosas han ido cambiando.  Ya de entrada si eres PcD, no tienes sexualidad, señala esa misma norma social, porque más bien te toca ser uno de los “angelitos” y sería impensable que como tal te corrompas de tal manera que además de ejercer una sexualidad, ésta sea diversa; entiéndase el sarcasmo de mis palabras.  

Pero es claro que ya de entrada el cuerpo disca se aleja demasiado de los cuerpos normados, por lo que la sanción social por expresar libremente tu sexualidad no solo implica una doble discriminación, sino que puede ser una discriminación interseccional, es decir, por tener una discapacidad y por identificarte como parte de la diversidad sexual, lo cual se traduce en más barreras y exclusiones y aún más críticas.  

Por otro lado, la norma del cuerpo les ha dictado a las personas de la diversidad sexual la búsqueda de cuerpos perfectos, por lo que, en general, siguen estándares de cuerpos normativos, cuerpos en los que evidentemente no entran los cuerpos discas.

Las personas pertenecientes a la comunidad LGBTI+, en su autoconocimiento, requieren de apoyo, información, servicios, ahora, siendo personas con discapacidad pertenecientes a esa comunidad enfrentan aún más barreras, toda vez que de por sí el ejercicio de los derechos no está pensado desde la perspectiva de discapacidad, mucho menos desde la perspectiva interseccional de la que hablamos.

Imagina esta situación: un adolescente con discapacidad a quien a lo largo de su vida le han privado de información sobre derechos sexuales y reproductivos, le surgen dudas, pero además cree tener una orientación sexual distinta a la heterosexual. Es inimaginable el contexto de barreras que tiene que pasar antes de poder sentir el “orgullo” que todas las personas deberían sentir respecto de sus identidades.

Decir que abrazamos la diversidad, es abrazarla en todas sus manifestaciones, la dignidad siempre dictará que ninguna persona, incluidas las personas con discapacidad deben sentir vergüenza ni ocultar su orientación sexual; en cambio, tendrían que poder encontrar espacios seguros, respuestas inclusivas, servicios y ejercicio de derechos con una perspectiva adecuada.

Bandera del arcoiris ondea sobre un cielo azul con nubes

*Luis Fernando Cabrera Peñaloza, siempre escribo a título personal

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