Censo 2020: 16.5% de la población en México son personas con discapacidad

(Nota actualizada el 01/02/21 con una corrección en las cifras)
  • Son casi 21 millones de personas con discapacidad, limitación en la actividad cotidiana o con alguna condición mental, las tres variable usadas por el INEGI en el conteo.
  • Hay un aumento en la población con limitación para ver / discapacidad visual.
  • Al igual que en la población en general, es más numerosa la cantidad de mujeres con discapacidad que la de hombres.

En el Censo 2020, el INEGI contó en el rubro de discapacidad a 20 millones 838 mil 108 personas, una cifra que representa el 16.5% de la población de México. Esta cifra resulta de la suma de los 6 millones 179 mil 890 (4.9%) que fueron identificadas como personas con discapacidad, más los 13 millones 934 mil 448 (11.1%) que dijeron tener alguna limitación para realizar actividades de la vida diaria (caminar, ver, oír, autocuidado, hablar o comunicarse, recordar o concentrarse), y a los 723,770 (0.6%) con algún “problema o condición mental”, éste último, un término que permite equiparar la medición actual con la del Censo 2010, en la que se hablaba de personas con “limitación mental”.

Infografía del INEGI usada en la presentación del #Censo2020 para exponer la confirmación de la “población con discapacidad, con limitación en la actividad cotidiana o con algún problema o condición mental”. (Captura de pantalla del video transmitido por el INEGI el lunes 25 de enero)

En la infografía que presentó el INEGI se puede observar que la variable de condición mental se contabiliza de distintas formas: por separado y sumándola ya sea a la de «personas con discapacidad» o a la de «personas con limitación». Al igual que en el Censo 2010, hubo un esfuerzo por incluir una pregunta sobre el tema; en este caso fue: «¿Tiene algún problema o condición mental? (autismo, esquizofrenia, síndrome de Down, etcétera).

En cuanto a los datos desagregados por edad y sexo, entre la población con discapacidad hay más mujeres que hombres:

  • Mujeres: 11 millones, 111 mil 237 (53%)
  • Hombres: 9 millones 726 mil 871 (47%)

Por lo que hace a la distribución por edad, la mayor parte, el 40.9%, se concentra en el grupo de mayores de 60 años, luego están los de 30 a 59 años, 29.8%, enseguida los de 18 a 29, 9.8%, y al final los menores de 17 años, 9,1%; esto es al contrario de lo que ocurre con la población sin discapacidad, donde el grupo de edad más grande se ubica entre la franja de edad de 30 a 59 años. Y en la medida en que la población vaya envejeciendo, aumentará la tasa de discapacidad.

Sobre el tipo de limitaciones que se reportaron en el Censo 2020, llama la atención la cantidad de personas que no pueden ver aún usando lentes, lo que podemos entender como discapacidad visual, pues ya es ligeramente superior a la cantidad de personas con limitación para caminar, o discapacidad motriz.

En mediciones anteriores, la motriz siempre agrupaba a la mayor cantidad de personas, con amplia distancia con relación a las otras discapacidades: la visual, auditiva, cognitiva o intelectual y la condición mental. Dicho de otro modo, está aumentando la población de personas ciegas o con baja visión. Será en los resultados del cuestionario ampliado, que se darán a conocer en marzo, cuando se verá cuál es la causa de la discapacidad en cada caso.

Cabe mencionar que en la infografía del INEGI, el porcentaje de personas con limitación para ver se muestra ligeramente abajo del porcentaje de personas con limitación para caminar, pero al revisar las cifras en los tabuladores vemos que tanto en los resultados generales, como en los datos por estado y por tipo de limitación o discapacidad, la cantidad de personas con discapacidad visual supera a las que manifiestan discapacidad motriz. En sus tabulados, el INEGI advierte que una misma persona puede presentar más de una discapacidad y por ello la suma de los porcentajes rebasa el 100%. Es posible que haya un ajuste en estos datos cuando se de a conocer el cuestionario ampliado, en marzo próximo. Recordemos que en un ejercicio como este, la forma de preguntar determina los resultados que se obtienen.

Total20,838,108100%
Limitación para caminar8, 096, 386 38.8%
Para ver12, 727, 653 61.0%
Para escuchar5,104,664 24.4%
Para hablar o comunicarse2,234,303 10.7%
Para atender el cuidado personal2,430,290 11.6%
Para recordar o concentrarse4,956,420 23.7%
Condición mental1,590,583 7.6%
Tabla de población con limitación o discapacidad, por tipo de limitación, con porcentajes. Elaboración propia a partir de datos INEGI
Imagen Copesor

También cabe señalar que hubo un reclamo de parte del colectivo de personas sordas en la Ciudad de México, Copesor, porque en este gráfico del INEGI se usa el símbolo de la lengua de señas para indicar la limitación para hablar o comunicarse, cuando precisamente quien usa la lengua de señas se está comunicando en ese lenguaje propio de los sordos, por lo cual no se puede decir que tienen limitación para hablar o comunicarse.

Entonces surgen más cuestionamientos sobre si se está contando correctamente a las personas sordas, entendiendo que su limitación es para oír, aun usando aparato auditivo, pero no para hablar o comunicarse. Esto es importante, por ejemplo, para la definición de políticas educativas para incluir la Lengua de Señas en las escuelas desde educación básica hasta superior.

Tuit de Copesor,

¿Nos acercamos a un panorama más real?

La cifra total de casi 21 millones de personas con discapacidad llama la atención, pues en el censo pasado, el de hace 10 años, se había llegado apenas a la cifra de 5.1 millones, la cual se fue actualizando al paso de los años con encuestas y otras mediciones, hasta que en el año 2014 se llegó a contar la cantidad de 7.2 millones de “habitantes del país que no pueden o tienen mucha dificultad para hacer alguna de las ocho actividades evaluadas”, según se establece en el documento “La discapacidad en México, datos al 2014”.

Al inicio del siglo, en el 2000, el censo en México arrojó que sólo el 1.8% tenía alguna discapacidad, mientras que en el mismo año, en países con menos habitantes en América Latina, como Chile o Argentina, se reportaba en este rubro a entre el 5 y el 7 por ciento de sus poblaciones.

Es un hecho que la forma de dimensionar a la población con discapacidad ha mejorado, tomando en cuenta las dificultades que implica preguntar por un concepto que no está claro para la mayoría de la población y que todavía tiene una gran carga de estigma y prejuicios. Además, este censo se levantó en plena pandemia, un desafío inesperado que agregó dificultad a la tarea.

¿Discapacidad y limitaciones?

En esta ocasión, también llamó la atención la forma en que se presentaron los resultados, al mostrar por separado los datos obtenidos para las tres variables con las que se captó a las personas con discapacidad. En lo que respecta a las variables “persona con discapacidad” y “tipo de limitación de la actividad”, lo que distinguiría una de la otra sería el grado de dificultad para realizar las actividades cotidianas sobre las cuales se preguntó.

En la presentación general que hizo el presidente del INEGI, Julio Santaella, se mostró una infografía en la que se destaca un porcentaje global de 16.5% que se subdivide en las tres variables ya mencionadas, pero al mismo tiempo se advierte que hay cruces entre cada una, pues alguien puede tener más de una limitación, o conjuntar una discapacidad de cierto grado de dificultad con una condición de salud mental. En la infografía se ofrece una tercera franja de datos en la cual se destaca el que 0.5% de la población tendría discapacidad y “condición mental”; y que 0.2% tendría alguna limitación para realizar actividades cotidianas más una condición mental. Pero no son los únicos cruces posibles. Están también las personas con discapacidad múltiple.

En distintas notas de prensa había confusión sobre la manera de presentar los datos. Algunos tomaban solamente una de las variables y la presentaban como un total, que podía ser la que representara a una población más numerosa, como la de “tipo de limitación de la actividad”, es decir, el 11.1%. Sin embargo, al resaltar sólo ese dato se deja fuera el 4.9% de la variante “persona con discapacidad”.

Por otro lado, si únicamente se toma esta última como referencia, se estaría hablando de una disminución de la población con discapacidad con relación al Censo 2010, pero la realidad indica que ésta va en aumento.

Puedes consultar en este link a la página del INEGI los datos de la población con discapacidad, por entidad y sexo.

El problema con esta ambigüedad o confusión en la lectura de los datos es que la información del censo sirve para definir gasto público para financiar políticas públicas, por lo que el gobierno federal o el Congreso pudieran tomar el dato arbitrariamente y provocar regresiones, en vez de avances, en la definición de política pública para este sector de la población. Sería necesario y deseable que el INEGI emitiera alguna nota aclaratoria para que no haya ambigüedades al hablar de población con discapacidad.

Que haya datos suficientes sobre población con discapacidad ha sido una demanda histórica de las organizaciones de personas con discapacidad en México (además de una recomendación de Naciones Unidas), por lo que los datos aportados por el Censo 2020 son de gran importancia.

¿Qué y cómo se preguntó en el #Censo2020 sobre discapacidad?

Por lo pronto, fuimos a consultar la “Síntesis metodológica y conceptual”, documento en el cual el INEGI explica cómo recopiló los datos del Censo 2020. Se establece que:

“(…) para obtener datos sobre las variables Tipo de limitación en la actividad y Grado de dificultad, se retomó la lista breve de preguntas sobre la discapacidad del Washington Group (WG Short Seton Functioning, WG-SS, por sus siglas en inglés), misma que fue recomendada por Naciones Unidas, con el objetivo de determinar la condición de discapacidad a partir de seis dominios del funcionamiento, de los cuales, “caminar”, “ver”, “oír” y “cognitivo” son esenciales para determinar la condición de discapacidad, mientras que el “autocuidado” y la “comunicación” se consideran dominios adicionales para obtener una medida más integral en la medición de la discapacidad.

“Las preguntas censales sobre discapacidad recomendadas por el WG incluyen grados de la dificultad que corresponden a cuatro opciones de respuesta, incluidas en el Censo como 1. no tiene dificultad, 2. lo hace con poca dificultad, 3. lo hace con mucha dificultad, y 4. no puede hacerlo. Este diseño permite distinguir a la población con condición de discapacidad (personas que declararon tener mucha dificultad o no pueden hacerlo), de la población con limitación (aquellas que declararon tener poca dificultad) y de la población que no tiene dificultad para realizar actividades de la vida diaria.”

En tanto que “la causa de la discapacidad se indaga con la finalidad de identificar el origen de la dificultad o dificultades por cada tipo de limitación en la actividad, así como la causa del problema o condición mental declaradas por la o el informante.” Los datos sobre las causas de la discapacidad se darán a conocer en marzo próximo, cuando se presenten los resultados del cuestionario ampliado del Censo 2020.

En cuanto a la medición de “problema o condición mental”, la explicación metodológica dice que se retomó un tema del Censo 2010, que preguntaba sobre “limitación mental”, pero se hizo una adaptación “debido al cambio conceptual del marco de referencia, definiéndolo como problema o condición mental.”

El censo no es suficiente, faltan registros administrativos

Edgar Vielma, director general de Estadísticas Sociodemográficas del INEGI, en entrevista con Yo También, explicó las dificultades para recopilar la información sobre discapacidad y reconoció que un censo tiene un alcance limitado para dar un panorama exacto sobre cuántas personas están en este rubro y señaló que los registros administrativos son más útiles para ello y así se comprueba en países que cuentan con sistemas de registro de las personas con discapacidad durante toda su trayectoria de vida (nacimiento, vida escolar, laboral, uso de servicios de salud, etc).

“Las encuestas y censos son aproximaciones. En tanto no tengamos un certificado en nuestro país donde se involucren las recomendaciones de Naciones Unidas que tiene que ser multidimensional, es decir, médico, psicológico, social, no podemos decir que una persona tiene discapacidad.”

Vielma recordó que en México está pendiente la elaboración del registro nacional de personas con discapacidad, cuyo proceso de elaboración está estancado: “Mientras que en nuestro país no tengamos estos (registros administrativos) que es algo en lo que he insistido hasta secarme la boca, no vamos a llegar a ningún lado de verdad.”

Por ahora, hay que reconocer que 16.5%, 20 millones, 838, 108, es una población suficientemente numerosa como para seguir siendo invisible.

En la imagen se observa a varias personas en silla de ruedas y otras sentadas en la banca de un parque. Todos llevan cubrebocas. Son los integrantes del colectivo “Consejo Organizador de la marcha por los derechos de las personas con discapacidad”. Foto, cortesía del Consejo.

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