Por: Luis Fernando Cabrera Peñaloza.
Licenciado en Derecho y activista por los derechos de las personas con discapacidad
Ciudad de México, 27 de febrero de 2025.- Gran persona lectora! Tú que revisas temas de interés, ¿sabías que hoy es el día nacional por la inclusión laboral?
En México, este día se conmemora con el fin de promover el trabajo digno para todas las personas, erradicar la discriminación y fomentar la inclusión.Pero hoy quiero compartirte algunos datos realistas respecto de la inclusión laboral de personas con discapacidad. Es una realidad latente, sin demeritar los esfuerzos, que me constan, el rezago que persiste en este ámbito.
“Qué bueno que les dan trabajo a personitas como ustedes”, he escuchado decir esto muchas veces, refiriéndose a nosotros así en diminutivo, reduciendo desde la forma de nombrarnos nuestros talentos, esfuerzos, la preparación y trayectoria: la inclusión laboral se entiende como hacernos un favor.
El derecho al trabajo dignifica, sin embargo, el mundo laboral para las personas con discapacidad es uncamino de turbulencia y violencias. No se trata solo de conseguir empleo, sino de mantenerse, de crecer, de que tu trabajo sea valorado, de que no te vean como “el que está aquí porque la empresa o institución quiere verse inclusiva”.
Así que no, hoy no me place hablarte de que la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad dice que debemos ser incluyentes en el empleo, y esperar que la magia surta sus efectos. Hoy vengo a hablar de las realidades de los entornos laborales para las personas con discapacidad. Porque la inclusión laboral solo está presente en los discursos que simulan y en los instrumentos nacionales e internacionales aún no aplicados.
Sí, la inclusión laboral de las personas con discapacidad es un derecho, y está sustentado en la Convención y en la Observación General número 8,del 2022, del Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Yo entiendo la inclusión laboral para nosotras, las personas con discapacidad, como ser tomadas en cuenta en un empleo, ser escuchadas, saber que las barreras que enfrentas no son atribuibles a ti, sino al entorno; es algo más que un derecho: es una forma de pertenecer, de ser y estar en la sociedad.
Pertenecer a un equipo. Saber que tu valor se reconoce. Que tus aportes cuentan. Que tu trabajo se valora por lo que eres, por lo que sabes, por lo que vales, es crecer, ser promovido para un mejor empleo, es no vivir con la incertidumbre de presentarte a una vacante. Eso es invaluable. Y quisiera que todas las personas con discapacidad se sintieran dignas de ello.
Pero la realidad es otra: la inclusión laboral sigue siendo una agenda inconclusa. O peor aún, sigue siendo solo una agenda, porque no hay acciones concretas.
¿Como percibes a una persona con discapacidad que se integra a un ambiente de trabajo?
El prejuicio pesa más que la accesibilidad. El mercado laboral sigue siendo un espacio profundamente excluyente para las personas con discapacidad. No importa si hablamos del sector público o privado; la realidad es que seguimos sin pensarlos como compañeros, como líderes, como profesionales con capacidad de aportar y crecer en igualdad de condiciones. No vengo a decir que con un ajuste razonable basta para que una persona con discapacidad se incluya, es algo más profundo. Siendo honestos, ni siquiera hemos dado el primer paso: eliminar las barreras actitudinales, es decir esas creencias capacitistas que imponen más barreras que la arquitectura.
¿Cómo se entiende todavía la inclusión laboral?
*Como un gesto de empatía.
*Como “la buena ondita” de una empresa.
*Como un favor que se le hace a alguien.
Y eso nos lleva a una realidad incómoda: las personas con discapacidad siguen siendo vistas como ajenas a los equipos de trabajo. Porque la gente se agrupa con quienes considera “iguales”, y ahí es donde está el problema. No nos ven como iguales.
En muchos espacios de trabajo, la presencia de una persona con discapacidad genera incomodidad, resistencia, miedo. No porque esa persona no tenga talento, sino porque hay ideas preconcebidas que pesan más que las habilidades:
¿Podrá hacer el trabajo?, ¿Cómo le ayudo sin que se sienta incómodo? “¿Y si necesita algo especial y no sabemos qué hacer? ¿voy a tener que hacer su trabajo?”
Así, seguimos quedando fuera de los equipos de trabajo. O, en el mejor de los casos, dentro, pero subvaloradas, con perfiles profesionales sólidos, pero relegadas a tareas que no tienen que ver con su preparación.
Mucho he hablado del capacitismo en mis redes socio-digitales, ese sistema de opresión que clasifica y valora a las personas por sus “capacidades”, pero vale la pena recordarlo:capacitismo en el ámbito laboral es creer que túaportas más y eres superior a tu compañera o compañero con discapacidad, es no poder imaginarle como líder o lideresa en el trabajo.
Por cierto, no es inclusión integrar a personas con discapacidad por cubrir cuotas, tampoco es que aquellos espacios de tomas de decisiones sobre los temas que nos afectan estén ocupados por personas sin discapacidad.
Y por cierto, tampoco los es publicar una de empleo en la que se dice: “se aceptan personas con discapacidad motriz, sin problemas de movilidad o leve”.
¿Y qué podemos hacer para avanzar hacia una real inclusión?
Cuestionarnos es el primer paso. Hoy no quiero que solo hablemos de inclusión. Quiero que nos cuestionemos:
* ¿De dónde viene la idea de que las personas con discapacidad no pueden ser productivas?
* ¿Por qué les cuesta a los demás percibirles como colegas con las mismas capacidades de crecer y aportar?
*¿Por qué todavía no se les abren espacios reales de desarrollo laboral?
Si queremos un cambio, primero tenemos que enfrentar estos prejuicios, aunque lamentablemente mientras llega el día en que cambiamos como sociedad, muchos proyectos de vida siguen obstaculizados. Hay personas con discapacidad altamente capacitadas, con ganas, con talento, con experiencia, pero que siguen en sus casas, sin oportunidades, o atrapadas en trabajos que no reflejan su potencial.
La inclusión laboral no se trata de cumplir con una cuota o hacer un acto de buena voluntad. Se trata de entender que estamos perdiendo talento valioso simplemente porque seguimos atrapados en ideas equivocadas.
Hoy, más que hablar de inclusión, te invito a cuestionarla inclusión. Porque el cambio empieza cuando dejamos de ver a las personas con discapacidad como “el otro” y empezamos a verlas como parte del equipolaboral y de todos los ámbitos del quehacer humano. En otras palabras, como iguales.
