#OrgulloLoco: Expertos por experiencia en salud mental compartieron información y vivencias

Craig Lewis vino a México buscando la identidad y comunidad que no encontró en Estados Unidos, su país de origen. Curiosamente empezó esa búsqueda en Google y ¡tuvo suerte! Así se enteró de la existencia de Sin Colectivo, un grupo de jóvenes que se auto adscriben como personas con discapacidad psicosocial; siendo él un sobreviviente de la psiquiatría, encontró afinidad inmediata. Así llegó al Primer Foro Mexicano de Personas Expertas por Experiencia en Salud Mental, que tuvo lugar el 26 de julio en la Biblioteca México en la capital del país.


Sin Colectivo @ColectivoSin , “Agrupación plural mexicana de personas expertas por experiencia, y activistas, en salud mental, derechos humanos, educación, arte y cultura loca”, organizó este foro como parte la primera conmemoración en México del llamado “Orgullo Loco”, un movimiento internacional de reivindicación de las personas con algún diagnóstico de salud mental, que han sufrido internamiento forzado en centros psiquiátricos o tortura de algún tipo, “en defensa de nuestros derechos en materia de salud mental”.

Iván Maceda, de Sin Colectivo, sostiene el micrófono a un participante en el foro de Delirio Poético

Se llaman a sí mismos “locos” y defiende su “derecho a la locura” para recuperar una voz que suele ser acallada o sustituida por especialistas y familiares cuando la persona recibe un diagnóstico de esquizofrenia, trastorno bipolar, ansiedad, estrés postraumático, o cualquier otro que afecta la salud mental.

“Existir es uno de los actos más subversivos”, declara Víctor Lizama, uno de los integrantes de Sin Colectivo, y es una verdad innegable cuando la propia existencia es cuestionada por los otros y son ellos quienes deciden que no debes pertenecer a la comunidad. Así que el Foro de Expertos por Experiencia -por cierto, con el patrocinio de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y Documenta, A.C- sirvió para abrir el micrófono y el espacio público a la expresión de las voces y corporalidades que suelen estar segregadas de la sociedad.

En el foro hubo conferencias, talleres de arte, fotografía, performance, y un micrófono abierto para el “delirio poético”. Ricardo, director de Radio Abierta, una estación de radio de y para personas con discapacidad psicosocial, compartió algunos de sus versos: “creo que ciertos demonios me siguen y hacen que yo te siga pues estos demonios me dicen que tu piel es tan suave que en sueños enloquezco y soy un león que en sueños devora, te devora.”

Ilse Gutiérrez en el auditorio de la Biblioteca México Habla del “costo de la locura”

Convocados a sentirse dignos de ser quienes son, celebraron juntos el #OrgulloLoco. Debido al estigma que se impone socialmente ante un diagnóstico de enfermedad mental, las personas y las familias enfrentan en soledad, y hasta en aislamiento, la búsqueda de atención médica, orientación profesional, terapias, el problema del acceso a medicamento de alto costo, la violencia institucional, la falta de respuestas cuando buscan ayuda. Por ello, la posibilidad de encontrar, aunque sea por unos días, un espacio de convivencia en libertad y sin prejuicios resultó invaluable.

Elizabetha, quien se ha convertido en una activista en pro de las mujeres neurodivergentes o “neurodiverlindas”, como prefiere identificarse, compartió unas palabras: “las mujeres necesitamos dar a conocer nuestro sentir y pensar, es momento de que el mundo conozca nuestro poder en grupo, pues no podemos vivir solamente encasilladas al hogar”.


Deméter, quien trabaja en la Casa de Medio Camino LoohL, en Querétaro, una propuesta para atender la salud mental fuera de un psiquiátrico, tomó el micrófono para hablar cantando, porque eso es lo que sabe hacer pues todo el tiempo escucha ruido-música en su cabeza: “Sólo quiero ser uno más que está vivo, quiero decir que puedes hacer cosas aunque piensen que no hay futuro… tiki, tiki, tan, tan… Siempre me pregunto qué es vivir, es hacer lo que te haga sentir bien…Tenemos que hacer algo con esto que pasa en el interior, no solo quedarnos a maullar como gatos en la habitación… ese gato que está encerrado suéltalo por favor, porque la poesía es existir, la existencia es aquí. No estoy loco son los de afuera los que tienen el mayor problema.”
Ellos y ellas pusieron en cuestión la violencia y la decadencia de la sociedad capitalista, que nos lleva a todos a perder la salud mental.

Craig Lewis muestra su libro “Mejores Días” sentado junto a Marisela Victoria

Viéndolos actuar y expresarse, atravesar el salón con su andar sincopado, con tatuajes en el cuello, en los brazos, sus cabellos desordenados, algunos de colores, desaliñados, con una sensibilidad a flor de piel que les impide cerrar los ojos y pasar de largo, como hacemos la mayoría, y en cambio son capaces de observar y dolerse de todo, uno se pregunta ¿quiénes son los violentos y decadentes? ¿dónde está el manicomio? Evidentemente, está aquí afuera.

Craig, quien llevaba bajo el brazo el manual “Mejores Días” , un cuaderno de trabajo para la recuperación de la salud mental que él mismo escribió como parte de su propio proceso de rehabilitación, llegó de una ciudad del Norte de Estados Unidos; otros llegaron del Estado de México, de Querétaro, de Hidalgo, de diversos rumbos de la Ciudad de México, buscando identidad, comunidad, confirmar que pertenecen a la misma especie humana, aunque toda la vida les hayan puesto encima una etiqueta cargada de prejuicios que deriva en exclusión.

Andrea Puga y Yamilet, bailarinas del colectivo Clikanostra, haciendo un performance sobre la locura
Anuncios

3 Pensamientos

  1. Hola a todes. Un saludo por parte de los Sincolectives. Muchas gracias por esta nota. Les invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales para más eventos e información. Las dos bailarinas de la foto final son Andrea Puga y Yamilet del colectivo Clikanostra

  2. Estoy sin palabras. Gracias por esta hermosa inclusión. Es más de lo que puedo hablar ahora. Estoy emocionado de verlos a todos pronto. Con amor y gratitud. – Craig

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.